Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 18 agosto 2026.-En Uruapan hay algo que nunca pasa de moda: el talento de su gente. Y ahora, las familias artesanas tendrán un nuevo espacio para enseñar, vender y darle valor a esas piezas que llevan horas de trabajo, paciencia y tradición. Porque una cosa es hacer artesanía y otra muy distinta es lograr que el trabajo de nuestras manos llegue a más compradores y se pague como realmente vale.
La nueva tienda de la Casa de las Artesanías, instalada en el Centro Artesanal y Cultural “Plaza de la Ranita”, en pleno corazón de Uruapan, busca precisamente eso: abrirle más camino a las familias que viven de sus creaciones y convertir este lugar en un punto de encuentro para quienes quieran conocer y comprar el trabajo hecho por artesanas y artesanos michoacanos.
El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla destacó que este nuevo espacio permitirá comercializar piezas elaboradas con técnicas ancestrales y mantener vivas las tradiciones que distinguen a Michoacán. Para el ciudadano común, la cosa está clara: que la artesanía no se quede guardada en una vitrina ni se vaya de las comunidades sin dejar beneficio, sino que genere ingresos para quienes se parten el lomo elaborándola.
La llamada Perla del Cupatitzio contará así con otro escaparate para presumir la riqueza artesanal del estado, donde tienen cabida las 16 ramas artesanales de Michoacán. Textiles, madera, alfarería, instrumentos de cuerda y cobre martillado son parte de ese abanico de trabajos que, generación tras generación, han mantenido vivas las raíces de nuestros pueblos.
Bedolla señaló que esta representa la segunda tienda de la Casa de las Artesanías en Uruapan y que su objetivo es dignificar el esfuerzo de mujeres y hombres artesanos, cuyas creaciones ya han cruzado fronteras y han puesto el nombre de Michoacán en alto.
Y para que el lugar no quedara nomás bonito por fuera, el Gobierno del Estado realizó una intervención integral en mil 478 metros cuadrados, con la construcción de un portal de acceso, patio central, pabellón de exposición, salón de usos múltiples, áreas ajardinadas y módulos sanitarios.
Pero ahí viene uno de los atractivos que seguramente va a llamar la atención de propios y visitantes: un enorme mural de 585 metros cuadrados, realizado por el artista Carlos Campos, que le pone color y personalidad al recinto y rinde homenaje a la identidad cultural de la región.
Desde la mirada de la gente, la apuesta es sencilla pero importante: que quien llegue a Uruapan pueda conocer la cultura michoacana, comprar una pieza hecha por manos locales y, de paso, ayudar a que una familia artesana tenga más ingresos.
Porque detrás de cada rebozo, cada jarro, cada pieza de madera o cada objeto de cobre no hay una máquina trabajando en serie; hay una persona que aprendió un oficio de sus mayores y que ahora busca que esa tradición siga dando para comer.
La Plaza de La Ranita llega, pues, como un nuevo escaparate para que las artesanías michoacanas se luzcan, se vendan y sigan caminando de mano en mano. Y eso, para las familias que viven de este trabajo, puede significar algo más que una nueva tienda: puede ser una oportunidad para que el esfuerzo de tantos años finalmente se traduzca en mejores ingresos y en una vida un poquito más desahogada.
