PULSO MICHOACANO

Poste peligroso en la colonia Miguel Silva: 24 horas colgando del puro milagro

Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich. 9 septiembre 2025.- La raza que camina por la colonia Miguel Silva anda con el Jesús en la boca. Y no es para menos: sobre la calle Juan N. Martínez, frente al # 58, un poste de teléfonos quedó todo doblado y colgando nomás de los cables, luego de que un carro se lo llevara de corbata hace más de 24 horas. El detalle es que, hasta ahora, ni la compañía de teléfonos ni la autoridad se han aparecido para meterle mano al asunto.

La escena es de miedo. El palo quedó torcido como flauta vieja y recargado en los alambres, como si de milagro todavía no se viniera abajo. Los vecinos cuentan que el accidente ocurrió la tarde del lunes, cuando un automovilista perdió el control y estampó su carcacha contra el poste. Desde entonces, el armatoste se tambalea con el aire y amenaza con caerse en cualquier rato.

“Ya le hablamos a Telmex y a Protección Civil, pero nomás se echan la bolita. Mientras tanto, nosotros vivimos con la angustia de que se venga abajo y le caiga encima a alguien”, comentó doña Elvira, una vecina que vende tamales en la esquina.

El riesgo es serio, sobre todo porque en esa cuadra pasan diario decenas de chamacos rumbo a la escuela y varios adultos mayores que van al mercado. “Imagínese que un niño lo toque o que se caiga de golpe, eso sería una desgracia”, soltó don Pedro, otro vecino que se la pasa cuidando que nadie se acerque demasiado.

A pesar de que el poste ya cumplió 24 horas en esa posición de columpio macabro, ninguna cuadrilla ha llegado a asegurar la zona ni a retirarlo. Los vecinos, cansados de esperar, colocaron unas piedras y cinta amarilla improvisada para que los transeúntes no se arrimen, pero reconocen que es apenas un paliativo.

La colonia Miguel Silva no es la primera vez que sufre con postes caídos o cables sueltos. “Cada vez que hay accidentes o tormentas, tardan días en venir a componer las cosas. Pero si uno se retrasa con el pago del teléfono, ahí sí son rapiditos para cortar el servicio”, reclamó entre risas amargas un joven que vive frente al poste torcido.

Mientras tanto, el poste sigue ahí, colgando del puro milagro, con los cables tensos como si fueran la única fuerza que sostiene la estructura. El miedo crece entre los vecinos y la exigencia es clara: que las autoridades y la empresa de teléfonos se dejen de hacerse guajes y vengan a resolver antes de que pase una desgracia.

Porque como dicen en la cuadra: “No queremos que reaccionen cuando ya haya sangre en el pavimento, sino que se pongan las pilas antes”.