Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 18 agosto 2026.-¡Qué onda con la raza que sí le echa ganas! Deje le cuento, carnal, que el compa Alonso Pineda, un mero mero del taekwondo y de la mismísima Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), anduvo sacando el casta por todo el barrio mexicano allá en los Juegos Panamericanos Universitarios 2026, que se armaron en tierras peruanas.
El morro se trepó al tatami sin miedo al éxito y llegó hasta los cuartos de final, dándole un buen susto a la competencia. En su primer tiro le acomodó sus patadas al de casa, al de Perú, despachándolo en dos patadas —literal, en dos rounds—. Ya en la segunda pelea le tocó medirse con un compita de Estados Unidos; ese tiro estuvo más pesado, el gabacho supo mover sus fichas y al final se llevó el oro, pero nuestro gallo no se le achicó para nada.
El Pineda no solo es un duro para los trancazos en el deporte, ¡también para el estudio! A sus 23 primaveras, el nicolaita acaba de salir victorioso de la Licenciatura en Arquitectura. Dice el carnal que no estuvo nada fácil llevar la cobija de entrenar, ir a la escuela y volver a entrenar, pero que siente un hartazgo de gratitud con su familia, sus profes y la Máxima Casa de Estudios.
Ahora que ya tiene el título bajo el brazo, el vato no se duerme en sus laureles. Ya trajo el chip cambiado tras medirse con la crema y granada internacional y no le saca al parche: va con todo para la Universiada Nacional de este año, porque aunque ya terminó la carrera, todavía tiene su boleto bien asegurado. ¡Eso es tener barrio y garra, señores!
