Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 6 octubre 2026.– En menos de 24 horas, cuatro familias estuvieron a punto de soltar una verdadera fortuna por culpa de llamadas de delincuentes que se hicieron pasar por secuestradores. La tranza no les salió: la Guardia Civil, mediante la Unidad Antiextorsión de la Secretaría de Seguridad Pública, logró frustrar los cuatro secuestros virtuales y evitó que fueran depositados 2 millones 550 mil pesos.
Los casos ocurrieron en Morelia, Uruapan, Paracho y Quiroga, donde los delincuentes utilizaron el viejo truco de meterle miedo a la familia, incomunicar a la supuesta víctima y exigir dinero para “liberarla”.
El primer caso se reportó en Morelia, luego de que una familia denunciara la supuesta desaparición de un joven de 21 años. Los delincuentes exigían nada menos que 2 millones de pesos.
La Unidad Antiextorsión se puso a trabajar y, mediante labores de inteligencia y búsqueda, los agentes encontraron al joven sano y salvo. No estaba secuestrado: todo había sido una maniobra telefónica para asustar a sus familiares y sacarles una buena lana.
En Uruapan, la historia fue parecida. Un adolescente de 15 años fue reportado como supuestamente desaparecido, mientras los extorsionadores exigían 300 mil pesos para dejarlo en libertad.
La intervención de los agentes permitió localizar al menor en buenas condiciones y reunirlo con sus familiares. Antes de que alguien cayera en la trampa y soltara el dinero, los elementos brindaron orientación para evitar el depósito.
En Paracho y Quiroga también se activaron los focos rojos. En el primer municipio fue localizada sana y salva una mujer, mientras que en Quiroga apareció un adolescente de 14 años. En ambos casos, los delincuentes exigían 250 mil pesos.
Al final, las cuatro supuestas víctimas estaban a salvo y el dinero no llegó a manos de los extorsionadores.
Para el ciudadano, la lección es bastante clara: cuando entra una llamada diciendo que tienen secuestrado a un familiar, lo peor que se puede hacer es entrar en pánico y depositar dinero a lo tarugo.
La propia Secretaría de Seguridad Pública recomienda no proporcionar información personal ni datos sobre familiares, no seguir las instrucciones de los delincuentes y, sobre todo, no realizar ningún depósito.
La fórmula que promueve la autoridad es sencilla: “Cuelga, verifica y marca al 089”.
La llamada oportuna permite activar los protocolos de la Unidad Antiextorsión y comenzar las labores para localizar a la persona que supuestamente está secuestrada. Muchas veces, mientras la familia está con el corazón en la mano pensando que alguien corre peligro, la presunta víctima simplemente se encuentra en otro sitio, ajena a la extorsión que están intentando cometer en su contra.
Así que ante una llamada de esas que buscan meter miedo y sacar dinero, no hay que dejarse chamaquear. Primero hay que colgar, localizar al familiar por otros medios y denunciar al 089.
Porque en estos casos los delincuentes juegan con el miedo de las familias, y si uno cae en la desesperación, puede terminar entregándoles cientos de miles o hasta millones de pesos por un secuestro que nunca existió.
