Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 25 septiembre 2026. — Aquí no hubo ni pantallas gigantes ni artistas de moda: hubo jarabe, sones, vestidos de colores, música y mucho zapateado. El Ballet Folklórico del Estado de Michoacán llegó a sus 68 años y lo celebró como se debe, con el teatro lleno y más de 400 artistas subiendo al escenario para presumir las tradiciones que forman parte de la identidad mexicana.
Durante tres días, del 21 al 23 de septiembre, el Teatro Melchor Ocampo recibió tres funciones con lleno total. En ellas participaron 420 artistas de distintas agrupaciones de danza y música que se juntaron para celebrar la trayectoria de una institución dedicada a mantener vivas las expresiones tradicionales de México.
Para el ciudadano que busca cultura sin tener que irse lejos, el festejo dejó algo más que una fecha en el calendario: la posibilidad de ver en un mismo escenario a jóvenes, niños y artistas de distintas agrupaciones haciendo lo que sus maestros y generaciones anteriores les enseñaron.
La secretaria de Cultura de Michoacán, Tamara Sosa Alanís, destacó que el aniversario representa un reconocimiento a quienes han convertido al ballet en una escuela y una forma de vida, además de agradecer a los artistas participantes y al público que abarrotó el teatro.
El cierre corrió por cuenta del ballet anfitrión, dirigido por Luis Antonio Sánchez Campos, con el programa “Historia e identidad”, un recorrido por distintas regiones y momentos de la cultura mexicana.
La función comenzó con un cuadro dedicado a Michoacán y después llevó al público por las tradiciones de Oaxaca y Tabasco mediante los “Sones de Juquila”. Posteriormente llegó “Cantares de la Revolución”, para cerrar con “Jalisco: el orgullo de ser mexicano”.
Y para que no faltara el acompañamiento musical, en la función participaron el Coro de la Secum y el Mariachi Emperador, poniendo el ambiente para cerrar la celebración.
En las jornadas anteriores también hubo bastante movimiento. Participaron la Compañía Folklórica Infantil de Michoacán, los ballets Atzimba, Luna de Plata, del Instituto Tecnológico del Valle de Morelia, del Diplomado “6” de Morelia y Esencia Mexicana.
También estuvieron el Grupo Folklórico Yaocihuatl y Tarhaskue, que tuvo participación durante ambos días, además de las compañías folklóricas Valladolid y Tarasca y el Grupo Folklorista Irechekua.
La Escuela Secundaria Técnica número 108 y los ballets Andasti, Nana Echeri y Búho Nicolaita también formaron parte de las presentaciones.
Así, entre niños, jóvenes y artistas con años de trayectoria, fueron 420 participantes los que le dieron vida a las tres funciones de aniversario.
Para el ciudadano de a pie, quizá lo más importante de estas celebraciones es que las tradiciones no se queden guardadas en un museo o en los libros. Que haya chamacos aprendiendo danza, músicos tocando y familias ocupando las butacas significa que la cultura sigue caminando, bailando y pasando de una generación a otra.
Porque podrán cambiar los tiempos, las modas y hasta los gustos, pero mientras haya quien se ponga el traje, se amarre los huaraches y se suba al escenario para zapatear, la tradición mexicana todavía tiene cuerda para rato.
Y el Ballet Folklórico del Estado de Michoacán acaba de demostrarlo con 68 años de historia y una celebración donde el escenario se quedó chico para tantos artistas.
