Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 08 agosto 2026.- Después de días de incertidumbre para productores, empacadores y trabajadores del campo, llegó un respiro para una de las actividades que más lana mueve en Michoacán. Este sábado se reanudaron parcialmente las inspecciones de funcionarios de Estados Unidos en cuatro zonas productoras de aguacate del estado, confirmó la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM).
Las revisiones volvieron a ponerse en marcha en Tancítaro, Tacámbaro, Uruapan y en la zona ubicada entre Morelia y Pátzcuaro, luego de que la suspensión de estas labores provocara un freno en las exportaciones del llamado oro verde michoacano hacia Estados Unidos.
Para el ciudadano de a pie, la noticia va mucho más allá de un asunto entre gobiernos. Detrás de cada caja de aguacate hay jornaleros, transportistas, empacadores, comerciantes y familias enteras que dependen de que el producto pueda salir del estado y llegar al mercado internacional.
La APEAM señaló que por ahora las inspecciones se reanudaron de manera parcial y evitó precisar cuál es el volumen de aguacate que nuevamente está siendo movilizado hacia Estados Unidos.
El organismo reconoció la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de enviar más de mil elementos del Ejército y de la Guardia Nacional a Michoacán para reforzar las condiciones de seguridad en la entidad.
Para el sector agrícola, esta presencia representa una señal de certeza en una actividad que necesita condiciones estables para producir, empacar y exportar. Porque si la cosecha se queda parada, el golpe no solamente lo recibe el empresario: también pega al trabajador del campo, al chofer, al pequeño comercio y a todas las familias que viven de esta cadena.
La APEAM también reconoció las gestiones realizadas por el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, para que las inspecciones comenzaran nuevamente este sábado.
El organismo consideró que la reactivación parcial representa un paso importante para Michoacán, al generar mayor certidumbre para el sector agrícola, fortalecer las cadenas de suministro y mantener una actividad que produce empleos y aporta al bienestar de numerosas comunidades.
Y aunque todavía falta que las inspecciones se normalicen por completo y que se conozca con precisión cuánto producto está saliendo nuevamente, en las regiones aguacateras ya se siente un poco de alivio.
Porque cuando el aguacate se mueve, también se mueve el dinero de muchas familias. El jornal llega, el camión circula, la empacadora trabaja y los negocios de las comunidades reciben clientes. Así de sencillo lo ve la gente: si el campo trabaja, el pueblo respira; si la exportación se frena, el golpe termina llegando hasta la mesa de las familias.
El reto ahora será mantener las condiciones de seguridad y coordinación necesarias para que este primer paso no sea solamente un alivio momentáneo, sino el regreso estable de las exportaciones michoacanas hacia uno de sus principales mercados.
