Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 10 marzo 2026.- Mientras acá en el barrio la banda anda preocupada por el precio de la gasolina, del otro lado del mundo el asunto se está poniendo color de hormiga. Resulta que Irán lanzó una nueva oleada de ataques con misiles contra objetivos vinculados a Estados Unidos y Israel, en medio de una escalada militar que ya trae nerviosa a media comunidad internacional.
De acuerdo con reportes militares, Teherán ejecutó la oleada número 33 de su operación llamada “Promesa Verdadera 4”, utilizando misiles de combustible sólido con ojivas que, según informaron, pesan cerca de una tonelada cada una.
Entre los objetivos alcanzados se mencionan zonas de Tel Aviv, donde más de diez misiles habrían impactado, además de reportes que señalan afectaciones a instalaciones relacionadas con la Quinta Flota de la Armada estadounidense, desplegada en la región.
El vocero del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Sardar Naeini, aseguró que las fuerzas iraníes mantienen bajo vigilancia a la flota naval de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz, donde también se encuentra el portaviones USS Gerald R. Ford.
Según el funcionario iraní, el país mantiene el control del rumbo del conflicto y sus fuerzas están listas para defender su territorio y el petróleo de la región.
Pero lo que más encendió las alarmas fue otra advertencia lanzada por el ejército iraní: no permitirán que salga ni un solo litro de petróleo hacia Estados Unidos o sus aliados si continúan las agresiones militares.
Mientras tanto, del lado estadounidense, el Comando Central de Estados Unidos informó que en los primeros diez días de su operación denominada “Furia Épica”, fuerzas de EE.UU. e Israel han atacado más de cinco mil objetivos en territorio iraní.
Entre esos blancos se encuentran centros de mando, instalaciones de inteligencia, edificios vinculados al CGRI y sistemas de defensa aérea, además de reportar daños o destrucción de más de 50 embarcaciones iraníes.
Desde la mirada del ciudadano común, el pleito entre potencias suena lejano, pero cuando el conflicto toca el petróleo y las rutas marítimas, el impacto puede sentirse hasta en la gasolina que se paga en la esquina.
Y como dicen muchos cuando ven que los poderosos se agarran a misiles: cuando los gigantes se pelean, los que terminan pagando la cuenta suelen ser los de abajo.
