Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 21 septiembre 2026.– El primer tramo del Segundo Anillo Periférico de Morelia ya está prácticamente en la recta final, según informó el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla después de darse una vuelta de supervisión por los 12 kilómetros de esta obra, que conecta la salida a Mil Cumbres con la zona de hospitales, en Charo.
La obra, que se anuncia como una de las grandes apuestas para meterle mano al problema del tráfico en la zona metropolitana, ya tiene colocada la carpeta asfáltica y prácticamente terminado el sistema de iluminación. Ahora, según las autoridades, nomás faltan los últimos detalles: balizado, señalamiento horizontal y algunas cunetas.
Acompañado por el secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, Rogelio Zarazúa Sánchez, y el secretario de Turismo, Roberto Monroy García, el gobernador presumió que esta vialidad beneficiará a unos 100 mil habitantes y permitirá hacer más rápidos y seguros los traslados entre Morelia y la zona de hospitales.
La promesa suena bien, porque cualquiera que haya padecido el tráfico de Morelia sabe que salir o entrar por determinadas zonas puede convertirse en una buena dosis de paciencia, gasolina quemada y tiempo perdido.
Pero desde la banqueta, el ciudadano también suele hacerse otra pregunta: ¿cuándo estará realmente funcionando a todo vapor y cuánto se notará en las calles que ya están hasta el cuello de vehículos?
Porque una cosa es inaugurar una carretera, ponerle iluminación y pintar las rayas del pavimento, y otra muy distinta es que la obra consiga desahogar de verdad los puntos donde diariamente se hacen los nudos viales.
El gobierno estatal sostiene que este primer tramo ayudará a mejorar la movilidad de alrededor de 100 mil personas. Ahora toca que la realidad de las calles confirme la promesa y que los automovilistas sean quienes terminen dando el veredicto, pero no con discursos, sino con menos tráfico, menos vueltas y menos tiempo atorados al volante.
Por lo pronto, el Segundo Anillo Periférico ya está en los últimos metros de construcción. Falta que esos kilómetros también se traduzcan en kilómetros de alivio para quienes todos los días tienen que cruzar Morelia para trabajar, estudiar, llevar a los hijos a la escuela o simplemente llegar a casa.
