Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 16 julio 26.– La relación comercial entre México y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Mientras millones de empleos y miles de empresas dependen del intercambio entre ambos países, las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entraron en una etapa de alta tensión ante la intención de Washington de imponer nuevas restricciones a las exportaciones mexicanas.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el gobierno mexicano busca que la revisión del acuerdo comercial que se realiza este año permita establecer reglas claras y estables para el futuro, evitando que cada año resurjan amenazas de nuevos aranceles o medidas que afecten el comercio bilateral.
Desde Palacio Nacional, la mandataria explicó que las conversaciones avanzan y confió en que durante julio puedan alcanzarse acuerdos importantes. En caso contrario, las negociaciones continuarán en septiembre con el objetivo de dar certidumbre a inversionistas, productores y trabajadores de ambos lados de la frontera.
La próxima semana arribará a México una delegación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) para continuar las mesas de diálogo. El encuentro es visto como una oportunidad clave para destrabar diferencias que han surgido luego de que la administración del presidente Donald Trump rechazara extender por 16 años la vigencia del acuerdo comercial.
Del lado estadounidense, el representante comercial Jamieson Greer reconoció que las conversaciones con México avanzan más rápido que las sostenidas con Canadá. Sin embargo, también dejó claro que Washington mantiene preocupación por el déficit comercial que registra con México.
Según declaraciones realizadas durante un foro internacional en Colorado, la administración estadounidense busca mecanismos que permitan incorporar nuevas cuotas, aranceles o restricciones a determinados productos mexicanos, con la intención de reducir ese desequilibrio comercial sin afectar por completo las cadenas de suministro que unen a las economías de ambos países.
Para los ciudadanos, la disputa no es un asunto lejano ni exclusivo de gobiernos. Lo que ocurra con el T-MEC puede impactar directamente en el empleo, la inversión, la industria automotriz, el campo y el precio de diversos productos que dependen del comercio internacional.
Por ahora, las negociaciones continúan y el reloj corre. Empresarios, trabajadores y productores observan con atención el rumbo de las conversaciones, conscientes de que cualquier decisión podría repercutir en la economía mexicana durante los próximos años.
