Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 22 marzo 2026.- El Tianguis Artesanal de Domingo de Ramos ya anda calentando motores, y este año trae una de esas joyitas que hacen sentir orgullo de barrio y de raíz: la Muestra de Indumentaria Tradicional 2026, que se va a armar el domingo 29 de marzo, a la 1 de la tarde, en el histórico recinto de La Huatapera, ahí mero en el corazón de Uruapan.
La banda de la Secretaría de Cultura de Michoacán anda convocando a toda la raza para darse esta vuelta cultural que, más que desfile, es una mirada directa a lo que somos: pueblos con historia, manos que no se rajan y tradiciones que sobreviven porque la gente las defiende con uñas y dientes.
Textiles que cuentan lo que los libros no dicen
La intención del evento es clara: preservar y dignificar la ropa tradicional de los pueblos originarios. No se trata nomás de ver prendas bonitas, sino de entender que cada hilo y cada bordado trae cargado un significado, un ritual, un pedazo de la vida comunitaria que se resiste a desaparecer.
En esta edición, el reconocimiento va para las familias y comunidades que han pasado estos saberes de generación en generación, sin dejar que lo moderno borre lo nuestro. Son ellas quienes han mantenido vivita la tradición sin venderla al mejor postor.
20 portadores y portadoras: identidades que caminan
Unas 20 personas de comunidades indígenas, afromichoacanas y otros grupos equiparables van a mostrar indumentaria de uso diario, ceremonial y festivo. Cada prenda será una ventana a una región distinta, una manera de decir: “aquí seguimos y aquí seguimos siendo”.
La elección de los representantes estuvo supervisada por especialistas que no se fueron con lo bonito nomás; buscaron arraigo real, respeto por las técnicas originarias y coherencia con el uso social de cada prenda. Nada de shows folclóricos inventados, esto es lo auténtico, lo que se vive en las comunidades.
Una invitación a conocer lo nuestro
La Secum invita a toda la banda a lanzarse a la muestra, a conocer las historias que respiran dentro de cada textil, a mirar que en un huipil, una faja o un rebozo no solo hay colores: hay memoria, lucha, identidad y comunidad.
Porque si algo ha enseñado Michoacán es que nuestras raíces no se presumen: se viven y se defienden.
