Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 7 enero 2026..- En el barrio se dice claro: cuando hay prisa, salen caras las cosas. Y eso parece estar pasando con el Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, donde desde enero de 2025 el gobierno federal, a través del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec S.A. de C.V., soltó 61 millones 129 mil 580 dólares para comprar locomotoras y vagones usados para pasajeros.
El contrato fue para la empresa Locomotoras San Luis S.A. de C.V., que vendió un paquete de 24 unidades: locomotoras europeas y americanas, algunas fabricadas entre 1975 y 1984, o sea, trenes con más de 40 años encima, aunque eso sí, “reconstruidos” entre 2019 y 2020, según el papel.
La Secretaría de Marina (Semar), que hoy administra el proyecto, asegura que todo el equipo pasó por adecuaciones técnicas y pruebas de campo, con pintura anticorrosiva, ajustes al aire acondicionado y refuerzos para aguantar el clima bravo del Istmo. En corto: dicen que sí sirven y que son seguros.
Pero los especialistas no se tragan el cuento tan fácil. Ingenieros y exfuncionarios del sector ferroviario advierten que el problema no es solo que los trenes sean viejos, sino si realmente embonan con la infraestructura mexicana: rieles, pendientes, curvas y hasta la humedad del Pacífico. Y ahí es donde se prende el foco rojo.
Hoy por hoy, ni siquiera todo el equipo está chambeando. Varias locomotoras siguen en pruebas, y la mayoría de los coches de pasajeros aún no entran de lleno en operación. Aun así, el anticipo del 30% del contrato ya fue pagado y el resto se sigue soltando conforme al calendario.
Desde la banqueta, muchos ven claro el asunto: hubo urgencia política por inaugurar, por cortar listón rápido, aunque el material no estuviera al cien. Mientras otros proyectos tardaron más de una década, este corredor se armó a marchas forzadas en un sexenio.
Y tras el reciente accidente que dejó víctimas mortales, la pregunta flota en el aire como humo espeso: ¿valía la pena correr tanto y ahorrar en fierros, cuando lo que va en juego es la vida de la gente?
Porque al final, el tren no carga discursos ni boletines oficiales: carga personas. Y ahí, la seguridad no debería ser de segunda mano.
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