Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 29 septiembre 2026.– En la Universidad Michoacana dicen que la calidad no se trata nomás de presumir números y acreditaciones, sino de revisar constantemente qué se está haciendo bien y qué hace falta corregir. Con ese discurso, la rectora Yarabí Ávila González inauguró el IV Foro de Pares Evaluadores de la UMSNH.
Durante el encuentro, Ávila sostuvo que la evaluación debe convertirse en una cultura dentro de la institución y no quedarse como un trámite de escritorio para conseguir un papel y colgarlo en la pared.
La rectora señaló que detrás de cada indicador existe una realidad universitaria y que detrás de cada cifra hay estudiantes, profesores y trabajadores que hacen posible la actividad académica.
También destacó el papel de los evaluadores externos, al considerar que una mirada ajena puede detectar detalles que desde dentro de la institución pueden pasar desapercibidos. En ese sentido, afirmó que el diálogo entre universidades permite reconocer avances y encontrar nuevas oportunidades de mejora.
Ávila también defendió la autonomía universitaria, al señalar que ésta representa la posibilidad de que la institución pueda investigar, enseñar, debatir y generar conocimiento con responsabilidad, sin perder de vista su carácter público.
Durante el evento, la rectora entregó reconocimientos a directoras y directores de distintas facultades por el trabajo realizado para obtener acreditaciones de sus programas educativos.
Por su parte, José Humberto Loria Arcila, director general del Consejo de Acreditación de la Enseñanza de la Ingeniería A.C. (CASEI), explicó que ser evaluador no significa llegar a una universidad como policía o auditor a buscar culpables.
Según explicó, el evaluador funciona como par académico, es decir, alguien que conoce el terreno universitario y que dialoga con sus colegas para revisar qué ofrece un programa educativo, qué compromisos tiene y si realmente está cumpliendo lo que promete a la sociedad.
Loria destacó que los evaluadores son una pieza fundamental para los organismos acreditadores, pues permiten conocer desde una perspectiva externa las condiciones en las que trabajan las instituciones de educación superior.
El secretario Académico de la UMSNH, Antonio Ramos Paz, reconoció también la responsabilidad de quienes participan en estos procesos y señaló que sus recomendaciones y experiencias contribuyen a fortalecer el trabajo académico de la institución.
Desde la mirada del ciudadano, que una universidad evalúe sus carreras y acepte que gente externa revise lo que hace puede ser una buena señal. Pero tampoco hay que echar las campanas al vuelo nomás porque hubo un foro y se entregaron reconocimientos.
La verdadera prueba está en lo de siempre: qué tan bien salen preparados los estudiantes, si encuentran trabajo, si cuentan con maestros y espacios adecuados y si la calidad que aparece en los documentos también se nota cuando el egresado sale a buscarse la vida.
Porque acreditaciones puede haber muchas, pero al final la calle es la que termina poniendo la calificación.
