Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 27 febrero 2026.- En tiempos donde la ansiedad anda suelta como perro sin dueño, la poesía también levanta la voz. La Secretaría de Cultura de Michoacán presentó en el Museo del Estado el poemario “La muerte de un ciervo de ciudad”, de la joven autora Isis Olaya, obra que fue beneficiada por la convocatoria Palabras de Colibrí 2025.
Desde la mirada del ciudadano que a veces siente que la ciudad lo mastica y lo escupe, este libro no cae ligero. La propia autora contó que el texto nació de una experiencia íntima marcada por la ansiedad, la fragilidad y esa eterna búsqueda de pertenecer a algún lado. El ciervo que camina por sus páginas no es un animal cualquiera: es símbolo de esa lucha entre sentirse vulnerable y, aun así, resistir.
Durante la presentación, la secretaria de Cultura, Tamara Sosa Alanís, destacó que el programa Palabras de Colibrí se ha convertido en plataforma para que nuevas voces del estado encuentren espacio, acompañamiento y diálogo. Y eso, en un mundo donde publicar parece privilegio de pocos, no es cosa menor.
La autora habló sin rodeos: su deseo es que quienes lean el libro puedan reconocerse sin culpa ni vergüenza en su propia historia. Porque aquí no hay moralejas ni finales felices de telenovela; hay preguntas abiertas sobre el amor, el fracaso y la reconstrucción personal.
Las escritoras Ivana Cortés y Carolina Herrejón acompañaron el evento y resaltaron la fuerza expresiva y la madurez de esta voz joven. Por su parte, la jefa del Departamento de Literatura de Secum, Alba Nungaray, subrayó que la escritura de Olaya logra convertir la incertidumbre en materia poética.
Originaria de Zitácuaro, Isis Olaya es también autora de “Hábitats” y “Luz artificial”. Ha sido beneficiaria del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico en 2018 y 2024, y poco a poco ha construido una trayectoria que no le saca la vuelta a la experiencia contemporánea ni a sus heridas.
Así, entre muros de museo y palabras que raspan, la poesía volvió a recordarnos que en esta ciudad también se puede resistir con versos. Porque a veces, cuando todo parece ruido, un ciervo herido también sabe caminar.
