Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 02 marzo 2026.- Ahora sí que no hay pretexto. La vacuna contra el sarampión ya no va a esperar a que los papás hagan fila en el centro de salud; ahora va directo a las escuelas. La Secretaría de Salud de Michoacán anunció que del 2 al 6 de marzo desplegará brigadas en 18 municipios para proteger a la chaviza ante el brote que trae nerviosa a más de una familia.
Desde la mirada del ciudadano común, esto se agradece. Porque cuando se trata de enfermedades que ya creíamos cosa del pasado, más vale prevenir que lamentar. Y el sarampión no es cualquier gripita; puede complicarse feo si no se atiende a tiempo.
Las brigadas van a las colonias y comunidades
Las cuadrillas de salud ya comenzaron su recorrido por escuelas de Morelia, Uruapan, La Piedad, Maravatío, Puruándiro y otros municipios como Charo, Tzitzio, Queréndaro, Álvaro Obregón, Huandacareo, Taretan, Angamacutiro, Numarán, José Sixto Verduzco, Penjamillo, Tanhuato, Tlazazalca y Morelos.
La tirada es clara: aplicar la vacuna directamente en los planteles para que ningún niño o niña se quede sin completar su esquema. Porque seamos honestos, entre el trabajo, el transporte y el dinero contado, muchas veces la vuelta al centro de salud se va quedando pendiente.
Que nadie se quede sin vacuna
Las autoridades explicaron que las brigadas trabajan bajo un calendario previo, así que recomiendan a madres y padres de familia consultar fechas y sedes específicas en las redes oficiales. La idea es que todo esté organizado y que la jornada sea rápida y segura.
Desde la banqueta, uno ve esto como una medida necesaria. Si el virus anda rondando, mejor cerrarle la puerta antes de que se meta. Al final del día, la salud de los chamacos no es asunto menor.
La dependencia reiteró que mantiene acciones coordinadas para frenar la propagación de enfermedades prevenibles. Y ojalá que así sea, porque cuando se trata de la niñez, más vale que el gobierno se ponga las pilas y la comunidad también responda.
En tiempos donde las malas noticias sobran, al menos esta vez la vacuna toca la puerta. Y eso, en medio del ruido, sí se siente como un respiro.
