Por M. Ángel Villa Juárez
Morelia, Mich., 11 julio 26. El rescate del lago de Pátzcuaro comenzó a tomar forma con obras que buscan frenar años de contaminación. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) inició la rehabilitación de tres plantas de tratamiento de aguas residuales como parte del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, destinando una inversión de 190 millones de pesos para devolverle vida a uno de los cuerpos de agua más emblemáticos del estado.
El delegado de Conagua en Michoacán, Luis Roberto Arias Reyes, informó que ya se trabaja en las plantas de Las Garzas, San Pedrito y Janitzio, consideradas piezas clave para reducir la descarga de aguas contaminadas que durante años han deteriorado el lago.
El funcionario explicó que estas acciones forman parte del plan de saneamiento impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, cuyo objetivo es recuperar ambientalmente la cuenca y mejorar la calidad del agua que llega al lago.
Las siguientes etapas contemplan la rehabilitación de las plantas de tratamiento de Quiroga Centro, San Andrés Tziróndaro y Tzintzuntzan, mientras que posteriormente se construirán colectores sanitarios para conducir adecuadamente las aguas residuales hacia esas instalaciones y evitar que continúen llegando directamente al lago.
Arias Reyes destacó que rehabilitar estas plantas representa el primer paso para comenzar el saneamiento integral del lago de Pátzcuaro, un recurso natural que durante décadas ha resentido el abandono, la contaminación y la reducción de su nivel de agua.
Como parte del seguimiento a los trabajos, personal de Conagua realizó recorridos aéreos, terrestres y acuáticos en la isla de Janitzio y en los municipios de Pátzcuaro, Quiroga, Tzintzuntzan y Erongarícuaro, donde también se proyectan acciones para recuperar los humedales que rodean la ribera.
De acuerdo con la dependencia federal, el objetivo es desarrollar una estrategia integral que no solo rehabilite la infraestructura hidráulica, sino que permita restaurar el equilibrio ambiental de toda la cuenca.
Para los habitantes de la región, el verdadero reto será que estas obras se traduzcan en un lago más limpio, con mejores condiciones para el turismo, la pesca y las comunidades que dependen de este patrimonio natural, símbolo de la identidad y la riqueza ambiental de Michoacán.
