PULSO MICHOACANO

Villamar busca cerrar una vieja deuda ambiental; avanza clausura de su antiguo basurero

Por M. Angel Villa Juárez

morelia, Mich., 15 junio 2026.

Durante años, los basureros municipales han sido una de las asignaturas pendientes para muchos ayuntamientos del estado. Montañas de residuos acumulados, contaminación del suelo y riesgos para la salud forman parte de una problemática que suele crecer silenciosamente hasta convertirse en un desafío ambiental de gran tamaño. En Villamar, las autoridades buscan poner punto final a una de esas historias.

La Procuraduría de Protección al Ambiente (Proam) realizó una supervisión a las obras de clausura definitiva del antiguo basurero municipal, con el propósito de verificar que los trabajos se desarrollen conforme a los lineamientos establecidos por la Norma Oficial Mexicana NOM-083-SEMARNAT-2003.

De acuerdo con la dependencia, el proceso avanza luego de que el municipio dejara de utilizar este sitio para depositar residuos sólidos urbanos y comenzara a trasladar la basura al Centro Intermunicipal para el Tratamiento Integral de Residuos Sólidos (CITIRS), ubicado en el municipio de Sahuayo.

Desde la visión de la ciudadanía, el cierre de un tiradero a cielo abierto representa una noticia positiva, aunque también recuerda los años en que estos espacios operaron generando afectaciones ambientales que muchas veces pasaron desapercibidas o fueron atendidas de manera tardía.

Durante la inspección, personal de la Proam y autoridades municipales constataron avances importantes en las labores de saneamiento. Entre los trabajos realizados destacan la compactación y cobertura de prácticamente la totalidad de los residuos acumulados, acciones consideradas fundamentales para reducir riesgos de contaminación y controlar los efectos derivados de la descomposición de la basura.

Asimismo, se verificó la instalación de señalética preventiva con el objetivo de impedir que la población continúe depositando desechos en el lugar, una práctica que podría comprometer los esfuerzos de recuperación ambiental emprendidos en la zona.

Especialistas señalan que la clausura de un basurero no termina con la colocación de tierra sobre los residuos. El proceso implica una serie de medidas técnicas orientadas a controlar gases, escurrimientos y posibles afectaciones al entorno durante varios años posteriores al cierre.

Por ello, la Procuraduría informó que mantendrá vigilancia permanente sobre este y otros sitios que se encuentran en proceso de clausura definitiva en distintas regiones de Michoacán.

Una vez concluido el periodo de estabilización ambiental, las autoridades podrán evaluar alternativas para el futuro aprovechamiento del terreno, siempre bajo criterios técnicos y conforme a las decisiones que adopten los gobiernos municipales.

Para los habitantes de Villamar, el cierre definitivo del antiguo basurero representa una oportunidad para corregir problemas acumulados durante décadas y avanzar hacia un manejo más responsable de los residuos. Sin embargo, también deja una lección clara: el cuidado del medio ambiente no termina cuando se clausura un tiradero, sino cuando se construyen soluciones sostenibles para evitar que el problema vuelva a repetirse.