Por M. Angel Villa Juárez Morelia, Mich. 24 de junio 2026.-¡Qué onda, raza! Segurito les ha pasado que ven a su morrito cabizbajo, que ya no quiere ir a la escuela o que de plano se la pasa encerrado en el cuarto con un nudo en la garganta. Y es que la neta, el bullying en las escuelas está bien pesado; hay mucho chamaco descarriado que se pasa de lanza con los más tranquilos y les mete una carrilla que ya raya en lo maldito. Lo más gacho es que uno como papá a veces se queda de a seis, tronándose los dedos porque no sabe ni a quién cantarle el tiro o en dónde pedir esquina para que defiendan a sus escuincles.
Pues para que ya no andemos a ciegas, el diputado Reyes Galindo Pedraza se paró firme en el Congreso del Estado y aventó una propuesta que nos viene a tirar un buen paro. El compa quiere que en todas las escuelas de Michoacán claven un señor cartelón oficial, bien vistoso y con letras claras, donde venga toda la información de a dónde acudir, a qué números marcar y cómo denunciar a los abusivos cuando se arme la de San Quintín en las aulas.
El líder del PT dijo una gran verdad que a nosotros nos consta: de nada sirve que los políticos tengan sus leyes muy bonitas guardadas en el cajón o sus protocolos bien elegantes, si a la hora de los madrazos ni los estudiantes ni los jefes de familia sabemos que existen o ante quién levantar la queja. Con este letrero, la información va a estar a la mano de toda la banda.
Pero eso no es todo, carnales. La iniciativa también trae el plan de armar una lista bien derechita, un registro estatal de violencia escolar, para llevar la cuenta real de cuántos morros sufren por estas broncas. Así el gobierno ya no va a inventar cifras desde sus escritorios finos, sino que van a ver la realidad tal cual se vive en las calles y en los patios escolares, para que ahora sí armen soluciones que de veras sirvan.
Lo chido del asunto es que esto no nos va a costar ni un quinto a los ciudadanos, ni les va a poner más trabas o papeleo a las familias. Es nomás facilitar el norte para que ningún estudiante se quede callado por miedo o por ignorancia. Ya es hora de que las escuelas vuelvan a ser un lugar seguro para que los chavales vayan a estudiar y no a sufrir. ¡A cuidar a los cachorros, banda, que ellos son el futuro del barrio!
