PULSO MICHOACANO

“Ya no queremos más cruces con flores”: motociclistas plantean reforma, certificación y empresa local de reparto

Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 20 febrero 2026.- En esta ciudad ya se volvió paisaje ver una moto tirada en el asfalto y un casco rodando como pelota. Y mientras unos nomás señalan con el dedo, los de Motociclistas Organizados de Michoacán (MOM) dicen que ya estuvo suave de pura crítica y que es hora de meterle cabeza al asunto.

En rueda de prensa, su presidente, Alan Jonathan Juárez Raya, soltó una propuesta que, según ellos, no es ocurrencia de café: es un plan armado desde hace cuatro años para bajar los accidentes de motocicleta en Michoacán, pero que —dicen— ha dormido el sueño de los justos en los escritorios oficiales.

Tres tiros directos al problema

El primer eje suena fuerte: impulsar ante el Congreso del Estado la tipificación del delito de “motocidio”. Así, tal cual. La idea es que cuando un motociclista muera por imprudencia, negligencia o dolo, existan agravantes claras y no quede todo en carpetazo rápido. Desde la calle, uno entiende el coraje: muchas veces el responsable sale libre en poco tiempo y la familia se queda con el luto y las deudas.

El segundo punto va por la educación vial obligatoria. No pláticas de ocasión ni campañas de un mes, sino un instituto de certificación vial con cursos formales divididos en cinco módulos, dirigidos a todos: motociclistas, automovilistas, peatones y hasta padres de familia. Porque, siendo francos, aquí nadie respeta a nadie en la vía pública y luego todos se dicen víctimas.

Juárez Raya también cuestionó que la Ley de Movilidad existe, pero en la práctica parece letra muerta. Desde la banqueta, la queja suena conocida: más multas y retenes, pero poca formación real.

Repartidores al límite

El tercer eje pega donde duele: las condiciones laborales de los repartidores en moto. Hoy muchos ganan alrededor de 40 pesos por entrega, se avientan hasta diez horas diarias y, después de gasolina y mantenimiento, apenas rascan los 400 pesos. Y eso, jugándose la vida entre camiones y baches.

La propuesta es crear una empresa de reparto con capital michoacano que pague en promedio 60 pesos por servicio y reduzca la presión de hacer entregas como si fuera carrera contrarreloj. Menos prisas, menos accidentes.

Según el colectivo, ya tocaron puertas en gobiernos estatal y municipales. Dicen contar con respaldo de delegados y transportistas, pero advierten que si no hay eco oficial, buscarán a la iniciativa privada.

Desde el punto de vista del ciudadano de a pie, el asunto es claro: cada semana hay más motos y más cruces llenos de veladoras. Si de verdad hay una propuesta estructurada, lo mínimo sería sentarse a revisarla. Porque aquí el problema no es de dos ruedas o de cuatro… es de todos los que salimos a la calle y queremos regresar vivos a casa.