PULSO MICHOACANO

Zócalo a Reventar: Sheinbaum Presume Fuerza en la concentración por Siete Años de Gobierno Morenista

Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 7 diciembre 2025.- El Zócalo de la Ciudad de México se volvió un mar de banderas, tamboras, consignas y un montón de gente cargada de entusiasmo este fin de semana, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum armó tremenda congregación para celebrar los siete años —según sus simpatizantes— del gobierno de la llamada Cuarta Transformación. Una mezcla de fiesta popular, muscle show político y desfile de sindicatos que dejó claro que la 4T sigue jalando multitudes… aunque también jalan camiones a lo desgraciado.

Desde la noche anterior, decenas de autobuses arribaron al primer cuadro de la capital. Eran tantos que parecía terminal de autobuses pirata: plazas, avenidas y calles aledañas llenas de camiones estacionados, todos con la consigna de llevar a los simpatizantes al gran festejo. Para las ocho de la mañana, ya había gente amontonándose en el Ángel de la Independencia y en la Torre Caballito, donde legisladores, líderes sindicales y organizadores afinaban los últimos detalles.

A las nueve, arrancó la famosa “Marcha del Tigre”, un recorrido por Paseo de la Reforma que avanzó al grito de:
“¡Estas sí son marchas, no chingaderas!”
El ambiente traía de todo: batucadas, mariachis, vendedores ambulantes y hasta comparsas improvisadas ondeando banderas con la cara de Sheinbaum o de AMLO.

“Es fiesta del pueblo”, gritó José Alejandro Delgado, un señor armado con gorra de Morena, playera de López Obrador, bandera de Sheinbaum y hasta un AMLO de peluche. Parado en Eje Central con Madero, se veía más orgulloso que papá en festival escolar.
Relató que para él la alegría viene “desde que Andrés Manuel ya andaba duro en las encuestas”, y que este festejo es “pa’ recordar los siete años de logros y de que el pueblo manda”. Muchos como él llegaron no solo por convicción, sino por tradición: la marcha ya es parte del ritual político-social de la 4T.

El discurso que paró (y encendió) a la multitud

A las 11:15, Sheinbaum subió al templete con todo su gabinete y gobernadores afines. Según datos que le hicieron llegar, 600 mil personas estaban presentes, un número que ella presumió con gusto.

La presidenta hizo un recuento de logros heredados y propios:

  • aumento de salarios,
  • programas sociales ampliados,
  • reformas al Poder Judicial,
  • la recién aprobada Ley de Aguas,
  • la defensa de la soberanía nacional.

En once ocasiones la interrumpieron los gritos de:
“¡No estás sola!”,
“¡Presidenta!”,
“¡Es un honor estar con Claudia hoy!”

La plaza retumbaba, aunque también se notaba que el sol ya empezaba a hacer estragos. Antes de que terminara el discurso, varios contingentes comenzaron a retirarse, sudados, cansados y buscando sombra o un puesto de aguas frescas que no los dejara sin quincena.

La despedida del Zócalo

A las 12:15, Sheinbaum cerró el evento con las consabidas arengas:
“¡Viva México!”,
“¡Viva el pueblo!”,
“¡Vivan los pueblos originarios!”,
“¡Vivan los migrantes!”

Y así, entre vítores, cansancio, música y calor, comenzó la estampida de salida. Miles abandonaron el Zócalo con banderas dobladas, sombreros chuecos y el sudor digno de cualquier evento masivo de la capital.

Para unos fue fiesta, para otros fue movilización organizada, pero para todos quedó claro que el músculo político de Sheinbaum sigue firme, y que en la CDMX, cuando la 4T convoca, no falta quien diga presente… aunque sea después de un viaje de diez horas en camión prestado.

Porque así se vive la política en México: con tambores, consignas, filas eternas, risas, calorón, y mucho —muchísimo— pueblo.

#PulsoMichoacano #VibraLa4T #ZócaloALoBarrio