Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 21 mayo 2026.- En tiempos donde las canciones duran menos que un mensaje de WhatsApp y el reguetón domina hasta las fiestas familiares, todavía hay quienes siguen apostándole al bolero, la bohemia y las canciones que se escuchan mejor con un trago encima y el corazón medio roto. Uno de ellos es Francisco Céspedes, quien este 21 de mayo llegará a Morelia junto a Carlos Cuevas y Coque Muñiz con la gira “Despechados”.
La cita será en el Teatro Morelos, donde el cantante de “Vida loca” promete una noche cargada de canciones de amor, cotorreo entre amigos y mucha bohemia de esa que ya casi no se encuentra.
Aunque la gira se llama “Despechados”, Céspedes soltó entre risas que ni siquiera se siente identificado con el nombre. “Yo no soy un hombre despechado”, dijo el cubano nacionalizado mexicano, dejando claro que él prefiere quedarse con el lado musical y amistoso del espectáculo antes que con la etiqueta del sufrimiento romántico.
Y es que más allá del marketing, lo que realmente presume Pancho es la amistad que mantiene con Cuevas y Coque Muñiz desde principios de los noventa, cuando recién había llegado de Cuba y se aventó un “palomazo” improvisado con ellos en un centro nocturno de la Ciudad de México.
Desde entonces —cuenta— la relación se volvió una mezcla de música, desvelo y bohemia que hoy sigue viva arriba del escenario, donde cada quien canta sus éxitos pero también comparten canciones como si estuvieran en una reunión de amigos de madrugada.
El cantautor también habló de su carrera y del peso que tuvo el disco Vida loca, aquel fenómeno musical que en los noventa lo lanzó al estrellato y vendió cientos de miles de copias en México.
Pero lejos de sentirse atrapado por la fama, Céspedes asegura que fuera del escenario lleva una vida mucho más sencilla y privada. “Las otras 22 horas soy otra cosa”, confesó, recordando que el público muchas veces solo conoce al artista que canta bajo las luces, no a la persona que vive lejos de ellas.
También se aventó reflexiones musicales y políticas sin pelos en la lengua. Habló de la trova cubana, del filin, de Pablo Milanés y hasta de Silvio Rodríguez, marcando distancia de la llamada “nueva trova” y criticando a quienes mezclan demasiado la música con los gobiernos y las ideologías.
El músico incluso reconoció que haber vivido durante décadas en Cuba lo volvió especialmente sensible frente a los discursos políticos populistas y las cercanías de algunos gobiernos latinoamericanos con regímenes autoritarios.
Aun así, dejó claro que lo suyo sigue siendo cantar y conectar con la gente a través de las canciones, no andar metido de lleno en la grilla.
Por eso, para el concierto en Morelia promete lo que mejor sabe hacer: “mucha música, mucho amor y grandes canciones”, incluyendo temas propios y clásicos de compositores como Armando Manzanero y Consuelito Velázquez.
Y como cereza para la noche bohemia, dejó abierta la posibilidad de aventarse algún adelanto de su nuevo material de boleros rancheros inspirado en Javier Solís, uno de los ídolos que —dice— más han marcado su manera de sentir la música.
Así que para la banda romántica, despechada o simplemente nostálgica, el Teatro Morelos promete convertirse por unas horas en cantina elegante de recuerdos, boleros y corazones parchados a media voz.
