Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 21 mayo 2026.- Aunque a veces parezca que México y Estados Unidos nomás se avientan presión política por la frontera, el tráfico de drogas o los migrantes, detrás del ruido mediático ambos gobiernos siguen amarrando acuerdos para mantener bajo control uno de los temas más delicados de la región: seguridad y movilidad humana.
Este jueves, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo recibió en Palacio Nacional al secretario del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos, Markwayne Mullin, en una reunión donde el mensaje principal fue claro: seguir trabajando juntos, pero sin perder la soberanía mexicana.
Ya después, el funcionario estadounidense se sentó con integrantes del gabinete de seguridad mexicano para revisar cómo van los acuerdos bilaterales relacionados con migración, vigilancia fronteriza y combate al crimen.
En tiempos donde miles de personas siguen cruzando fronteras escapando de la pobreza, la violencia o buscando el famoso sueño americano, ambos gobiernos presumieron que la coordinación binacional ha provocado una caída histórica en los cruces irregulares hacia Estados Unidos.
Según cifras oficiales, los encuentros con migrantes en situación irregular en la frontera sur estadounidense disminuyeron cerca de 90 por ciento entre octubre de 2024 y mayo de 2026, alcanzando niveles no vistos en medio siglo.
Durante las reuniones, las delegaciones insistieron en cuatro conceptos que últimamente se repiten como mantra diplomático: respeto a la soberanía, confianza mutua, responsabilidad compartida y coordinación sin subordinación. Traducido al lenguaje de la calle: trabajar juntos, pero sin que uno mande sobre el otro.
También se revisaron avances del Programa de Cooperación de Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley, acuerdo firmado desde septiembre pasado y que busca mantener comunicación constante entre autoridades de ambos países para medir resultados y ajustar estrategias.
En materia migratoria, ambos gobiernos coincidieron en que el reto sigue siendo enorme y que la movilidad humana debe atenderse de forma ordenada, segura y respetando los derechos humanos, aunque la realidad en muchas rutas migrantes siga marcada por abusos, extorsiones y peligros constantes.
Por parte del gobierno mexicano participaron funcionarios clave como Rosa Icela Rodríguez, Omar García Harfuch y Roberto Velasco Álvarez, además de mandos militares y responsables migratorios.
Mientras tanto, del lado estadounidense acudieron representantes de seguridad interior, diplomacia y salud fronteriza encabezados por Markwayne Mullin y el embajador Ronald D. Johnson.
Y aunque en los discursos oficiales todo suena a cooperación ordenada, en la calle muchos saben que el tema migratorio sigue siendo una bomba social y política que afecta tanto a quienes cruzan buscando sobrevivir como a las comunidades que viven todos los días la tensión permanente de la frontera.
