Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 27 agosto 2026.- La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá ya se puso bastante bronca y, además de aranceles y amenazas económicas, ahora también se calentó el intercambio de insultos. El gobernador de Ontario, Doug Ford, decidió responderle a Donald Trump con lenguaje de barrio y le soltó que, si tanto quiere, puede ir a “besar su trasero”.
Ford, quien gobierna la provincia canadiense donde se concentra buena parte de la industria automotriz del país, pasó de ser considerado simpatizante de Trump a convertirse en uno de sus críticos más duros debido a las medidas comerciales impulsadas desde Washington.
La bronca subió de tono luego de que se le preguntara al gobernador canadiense por los aranceles de 50 por ciento que Estados Unidos pretende aplicar a partir de enero de 2027 a automóviles, componentes y acero provenientes de Canadá.
Ford respondió que Canadá debe utilizar todas las herramientas disponibles para defender su economía y advirtió que el contraataque tendría que ser con todo, “hasta el fregadero”, como se dice cuando ya no se piensa dejar nada guardado.
Ontario concentra una parte importante de la producción automotriz canadiense, por lo que Ford advirtió que su provincia podría utilizar su peso económico para responder a Washington, incluso mediante restricciones relacionadas con minerales y energía que cruzan la frontera.
Y mientras el gobernador canadiense soltaba sus declaraciones, Trump respondió desde su red social Truth, donde llamó a Ford “lacayo” del primer ministro canadiense, Mark Carney.
Después subió todavía más la apuesta al calificar al presidente estadounidense como “abusón”, “dictador”, “tirano” y “perdedor”, además de asegurar que no piensa echarse para atrás en la disputa comercial.
“Puedo dar y tomar con Trump”, sostuvo Ford, dejando claro que no pretende quedarse callado frente a las amenazas comerciales de Washington.
La pelea entre Trump y Ford también refleja una relación cada vez más complicada entre Estados Unidos y Canadá. Los dos países tienen una enorme interdependencia económica, particularmente en sectores como automóviles, acero, energía y minerales.
Por lo pronto, el gobernador de Ontario parece dispuesto a plantarse frente a Trump y contestarle golpe por golpe, mientras el presidente estadounidense mantiene su acostumbrado estilo de confrontación.
Así que el pleito ya no es solamente de aranceles: también es de quién grita más fuerte y quién aguanta más vara.
