Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 06 julio 26.— Durante décadas se dijo que el petróleo era la principal riqueza de México y el motor que mantenía en marcha las finanzas del país. Hoy la historia es distinta. Ahora el dinero que sostiene buena parte de las cuentas públicas sale, principalmente, del bolsillo de los contribuyentes.
Las cifras más recientes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) muestran que los ingresos petroleros continúan perdiendo fuerza, mientras que la recaudación de impuestos como el IVA y el IEPS cobra cada vez mayor importancia para mantener funcionando al gobierno.
Entre enero y mayo de este año, el sector público obtuvo ingresos por 3.55 billones de pesos, cantidad inferior a los 3.70 billones que se habían presupuestado. El faltante alcanzó los 151 mil 471 millones de pesos.
El mayor boquete provino precisamente del petróleo. La venta y exportación de hidrocarburos dejó de aportar 119 mil 633 millones de pesos respecto de lo previsto. Hacienda atribuyó este resultado a una menor plataforma de exportación y a la fortaleza del peso frente al dólar, lo que redujo el valor de las ventas petroleras en moneda nacional.
Pero no todo quedó ahí. La recaudación tributaria también registró un faltante de 67 mil 909 millones de pesos, principalmente porque el Impuesto Sobre la Renta (ISR) quedó por debajo de las expectativas.
El ISR presentó una disminución real anual de 5.8 por ciento y dejó de recaudar más de 72 mil millones de pesos. Según Hacienda, esto obedeció principalmente a menores pagos derivados de las declaraciones anuales de personas físicas y empresas, aunque parte de esa caída fue compensada por una mayor captación derivada de salarios y empleos formales.
En contraste, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) se convirtió en el salvavidas de las finanzas públicas. La recaudación superó en 47 mil 806 millones de pesos lo aprobado por el Congreso, impulsada por un mayor consumo interno y por las acciones de fiscalización implementadas por la autoridad.
Otro impuesto que sorprendió fue el IEPS aplicado a bebidas saborizadas. La recaudación por este gravamen aumentó 54.3 por ciento, el crecimiento más alto registrado para un periodo enero-mayo desde que comenzó a cobrarse en 2014.
Este incremento coincide con el aumento autorizado para 2026. El impuesto a refrescos, jugos y otras bebidas azucaradas pasó de 1.64 a 3.08 pesos por litro, mientras que las bebidas con edulcorantes comenzaron a pagar una cuota de 1.50 pesos por litro.
En cambio, el IEPS aplicado a las gasolinas cayó 27.6 por ciento en términos reales debido a los estímulos fiscales otorgados para evitar incrementos mayores en el precio de los combustibles.
Además de los impuestos, Hacienda también obtuvo mayores ingresos por derechos y aprovechamientos. El cobro de permisos, trámites migratorios, residencias temporales, accesos a museos y zonas arqueológicas, entre otros servicios, generó 197 mil 205 millones de pesos, casi 30 mil millones más de lo que originalmente se había estimado.
Parte de este incremento está relacionado con las adecuaciones realizadas rumbo al Mundial de Futbol 2026, que incluyeron ajustes en diversas cuotas y servicios vinculados al turismo.
Para muchos ciudadanos, las cifras reflejan un cambio de fondo en la economía nacional: el petróleo ya no representa el principal sostén de las finanzas públicas. Ahora son el consumo, los impuestos y los pagos que realizan diariamente millones de mexicanos los que mantienen en movimiento la maquinaria gubernamental.
Mientras la producción petrolera pierde fuerza, cada compra en el supermercado, cada refresco, cada trámite y buena parte de la actividad económica terminan convirtiéndose en la principal fuente de ingresos para el Estado mexicano.
