PULSO MICHOACANO

Michoacán mete 7 mil 702 millones al sector salud; ahora falta que el servicio también se note

Por M. Angel Villa Juárez

Morelia, Mich. 21 septiembre 2026.– En Michoacán ya se habla de miles de millones de pesos para hospitales nuevos, ampliaciones y rehabilitaciones. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla informó que son 7 mil 702 millones de pesos los que se destinan a infraestructura hospitalaria y servicios de salud, entre recursos estatales y trabajos coordinados con el IMSS-Bienestar y el ISSSTE.

La cifra se escucha grandota, de esas que marean a cualquiera, pero para el ciudadano la cuenta se vuelve más sencilla: lo que interesa es que cuando llegue una emergencia haya camas, médicos, medicinas, estudios y atención sin tener que andar brincando de hospital en hospital.

Entre las obras principales está el Hospital General de Villas del Pedregal, con una inversión anunciada de 4 mil millones de pesos. Tendrá 260 camas, 54 especialidades y 51 consultorios, además de servicios como cirugía, terapia intensiva, cardiología, oncología, nefrología, medicina nuclear, resonancia magnética, tomografía, quimioterapia y hemodiálisis.

En Uruapan también se construye el Hospital General No. 86 del IMSS, con una inversión de mil 400 millones de pesos. El proyecto contempla 90 camas, tres quirófanos, 15 consultorios de especialidades, Unidad de Cuidados Intensivos, banco de sangre y mastógrafo. El Gobierno del Estado aporta el terreno y la construcción de la vialidad de acceso.

Pero la lana no se queda solamente en Morelia y Uruapan. En Zitácuaro se construye un Hospital General del IMSS con mil 500 millones de pesos, 72 camas, 20 especialidades y servicio de hemodiálisis.

En Lázaro Cárdenas se destinan 660 millones de pesos para mejorar el Hospital General del IMSS, con trabajos en áreas como urgencias, hemodiálisis, cuidados intensivos, banco de sangre y quimioterapia. El proyecto también contempla un Centro de Educación y Cuidado Infantil y una UMF Plus.

En Cherán, la Clínica Hospital del ISSSTE recibe otros 600 millones de pesos, con la intención de incorporar especialidades, quirófanos, hemodiálisis y servicios relacionados con medicina tradicional y partería de los pueblos originarios.

Para las comunidades indígenas y costeras también se anunciaron recursos: 397 millones de pesos para el Hospital Comunitario de Arantepacua y 330 millones para el Hospital Regional Comunitario de Maruata.

Y como los hospitales viejos tampoco pueden quedar convertidos en elefantes blancos mientras se presume obra nueva, se contempla una bolsa de 256 millones de pesos para rescatar y rehabilitar infraestructura existente en municipios como Huetamo, La Piedad, Uruapan y Zamora.

El secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, Rogelio Zarazúa Sánchez, señaló que estos proyectos buscan ampliar la atención médica en distintas regiones del estado.

También se presume inversión para formar al personal que algún día tendrá que atender esos hospitales. Para la Universidad Michoacana se contemplan 14.4 millones de pesos en Tangancícuaro y 34 millones en Morelia, particularmente para las áreas de Odontología y Enfermería. Además, se destinan 154.4 millones de pesos a la Universidad Nacional Rosario Castellanos en Zacapu para carreras relacionadas con enfermería y medicina tradicional.

Sobre el papel, el paquete de inversión es enorme y los proyectos prometen ampliar la capacidad médica de Michoacán.

Pero el ciudadano, ese que no vive de boletines ni de discursos, seguramente estará esperando la parte más importante: que los hospitales funcionen cuando se necesiten.

Porque un hospital puede tener paredes nuevas, equipos de alta tecnología y cientos de camas anunciadas, pero la prueba de fuego llegará cuando una familia tenga que entrar por urgencias y necesite atención rápida, medicamentos, especialistas y estudios sin que le digan que no hay espacio, que falta personal o que vuelva después.

Los 7 mil 702 millones de pesos representan una inversión de gran tamaño en infraestructura sanitaria. Ahora tocará ver que esa lana se convierta en atención médica efectiva y que los nuevos hospitales no solamente luzcan bonitos en las inauguraciones, sino que sirvan para lo que fueron construidos: atender y salvar vidas.