Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 26 agosto 2026.-Si la ciudad va a aguantar las obras del Morebús, por lo menos que también le llegue su buena dosis de verde. Como parte de la compensación ambiental del proyecto, Morelia recibirá 32 mil árboles, una cantidad que equivale aproximadamente a la superficie de 45 canchas de fútbol.
La Secretaría del Medio Ambiente (Secma) informó que esta reforestación permitirá ocupar cerca de 32 hectáreas, tomando como referencia una distribución de mil ejemplares por hectárea. No es cualquier plantadita de árboles para la foto: se trata de una extensión que, bien cuidada, puede convertirse en un importante pulmón para la capital michoacana.
Desde la perspectiva de quienes vivimos en Morelia, la cuenta es sencilla: si hay obras que modifican el entorno, lo mínimo que esperamos es que la compensación ambiental sea real, visible y, sobre todo, que los árboles sobrevivan. Porque de nada sirve presumir miles de ejemplares si después se dejan a la buena de Dios.
De acuerdo con Secma, los 32 mil árboles podrían capturar alrededor de mil 800 toneladas de carbono al año, además de contribuir a generar más oxígeno y mejorar las condiciones ambientales de la ciudad.
La dependencia también señaló que el nuevo sistema de transporte contempla reducir en 42 por ciento las emisiones contaminantes que actualmente se generan en Morelia, donde se calcula una emisión anual de 25 mil 879 toneladas de contaminantes.
El Gobierno estatal se encargará de organizar cuatro jornadas de reforestación para plantar 20 mil árboles, mientras que el Ayuntamiento de Morelia aportará otros 12 mil ejemplares.
Esta acción forma parte de las medidas de compensación ambiental derivadas del proyecto, luego de que el Gobierno estatal realizó un pago de 1.3 millones de pesos para cubrir dicha obligación.
Y entre las especies contempladas aparece una que merece especial atención: mil ejemplares de parotilla (Albizia plurijuga), con una altura superior a los dos metros.
La parotilla no es cualquier árbol de relleno. Esta especie está considerada amenazada dentro de la NOM-059-SEMARNAT-2010, por lo que su incorporación al programa de reforestación representa también una oportunidad para fortalecer la conservación de flora nativa que enfrenta condiciones de riesgo.
Ahora bien, desde el barrio la pregunta obligada es: ¿quién va a cuidar esos 32 mil árboles después de que se acaben las jornadas, las fotos y los discursos?
Porque plantar es apenas el principio. Hace falta agua, mantenimiento, vigilancia y seguimiento para que los árboles echen raíz y no terminen secos a las pocas semanas. Si realmente se quiere compensar el impacto ambiental de las obras, la ciudadanía debe poder ver los resultados con el paso de los años.
La apuesta ambiental del Morebús, de concretarse como fue planteada, significaría que por cada transformación urbana también habría una inversión importante en áreas verdes y reducción de contaminantes.
Así que, entre excavadoras, camiones, obras y tráfico, al menos queda la promesa de que Morelia tendrá 32 mil nuevos árboles. La bronca ahora será hacer que crezcan, porque los ciudadanos ya estamos cansados de que algunas obras prometan mucho y después el mantenimiento se vaya por la coladera.
Al final, si las 45 canchas de fútbol convertidas en superficie de reforestación logran convertirse en árboles fuertes y saludables, Morelia tendrá una compensación que sí se pueda respirar.
