Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 04 mayo 2026.- En Michoacán ya dijeron “pásele sin miedo”: se acabaron los exámenes de admisión y el promedio como filtro para entrar a la prepa pública. Así, sin tanta vuelta, el gobierno estatal anunció que a partir del ciclo 2026-2027 ningún chavo se va a quedar sin lugar en el bachillerato.
La movida viene con el programa “Mi derecho, mi lugar”, impulsado a nivel nacional por Claudia Sheinbaum Pardo, y aterrizado en el estado por el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla. La consigna suena bonita: acceso universal a la educación media superior, sin importar calificaciones ni resultados de examen.
Desde el Instituto de Educación Media Superior y Superior del Estado, su directora Mariana Sosa Olmeda explicó que ahora todos los egresados de secundaria —incluidos los que vienen rezagados o de sistemas como Conafe— tendrán pase automático. O sea, nadie se queda afuera… al menos en el papel.
El plan incluye a varios subsistemas: Conalep, Cobaem, Cecytem, Telebachilleratos y otros más, además de las ramas tecnológicas agropecuarias e industriales. En teoría, habrá cobertura en todo el estado, desde la ciudad hasta las comunidades más apartadas.
Para entrar, habrá dos rutas: inscripción directa en planteles o un sistema de lista de preferencias donde te asignan escuela según disponibilidad. Suena ordenado, pero más de uno ya se pregunta si eso no va a terminar siendo un relajo cuando todos quieran el mismo lugar y no alcance para tantos.
Y ahí es donde empieza el murmullo de la calle. Porque sí, abrir la puerta es un paso importante, pero el problema no siempre ha sido entrar, sino mantenerse. Salones saturados, falta de maestros, infraestructura a medias… esos son los pendientes que no se resuelven quitando el examen.
Muchos lo ven como un avance justo: darle oportunidad a quienes antes se quedaban fuera por décimas o por no pasar una prueba. Pero otros lo miran con desconfianza, pensando que sin filtros puede bajar el nivel o reventar un sistema que ya de por sí venía caminando con lo justo.
Al final, la promesa está hecha: todos tienen lugar en la prepa. Ahora falta ver si también hay condiciones para que todos aprendan, terminen y no se queden a medio camino. Porque abrir la puerta es fácil… lo difícil es sostener lo que viene después.
