PULSO MICHOACANO

Boletos del Buki a cambio de pañales y consumo: la fiesta también se paga de otras formas

Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 04 mayo 2026.- En Morelia ya se alista la pachanga grande, pero no crea que todo es gratis así nomás. Para el concierto de Marco Antonio Solís, mejor conocido como “El Buki”, el gobierno estatal anunció la repartición de 10 mil boletos, aunque con sus respectivas condiciones, porque aquí nada se mueve sin que haya algo de por medio.

El evento, que forma parte del festival “Jalo por las Mamás”, se va a armar el próximo 9 de mayo en el Estadio Morelos, ese coloso donde cabe medio mundo… o al menos eso dicen cuando hay artista de peso.

Según el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, los boletos se van a repartir principalmente entre el sector turístico: hoteles, restaurantes, agencias de viajes y hasta turoperadores. La tirada es que el visitante llegue, gaste y de paso se lleve su entrada al concierto. Negocio redondo, pues.

La mecánica está curiosa, por no decirle rebuscada: si usted se hospeda en la ciudad los días 9 y 10 de mayo, le sueltan dos boletos. Pero si no trae plan de hotel, también puede entrarle al trueque: cambiar pañales —sí, pañales— por entradas en las taquillas del estadio. Uno o dos paquetes por uno o dos boletos. Solidaridad con jiribilla.

Y pa’ los que prefieren el antojo, los restaurantes también entran al juego: desde el 5 de mayo habrá menús especiales que, con el puro consumo, le dan chance de conseguir su pase. O sea, come, paga y de pilón, canta con el Buki.

En el asunto también andan metidas asociaciones de agencias de viajes, guías turísticos y hasta los clásicos recorridos del Centro Histórico, esos de leyendas y tranvías que ya son parte del paisaje moreliano. Todo suma, todo vende, todo apunta a llenar la ciudad y que corra el dinero.

Eso sí, no hay lugar asegurado para nadie. Como explicó Roberto Monroy García, los boletos se van a repartir al azar: le puede tocar cancha, silla, grada o hasta de pie, dependiendo de la suerte. Aquí no hay VIP garantizado, puro volado.

Y mientras unos celebran que haya eventos de este calibre, otros no dejan de preguntarse si este tipo de estrategias realmente benefician a la gente de a pie o si nomás le dan más vuelta al consumo disfrazado de regalo. Porque al final, entre hotel, comida o pañales, el boleto no sale tan “gratis” como lo pintan.

Pero bueno, la banda ya está apuntada. Porque cuando se trata de corear rolas del Buki, muchos están dispuestos a lo que sea: gastar, intercambiar o formarse desde temprano. Total, la música pega… aunque el bolsillo también resienta.