Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 04 mayo 2026.- Con el calor encima y el mosquito haciendo de las suyas, arrancó la jornada conjunta contra el dengue entre Michoacán y Jalisco, con punto de partida en Yurécuaro. Ahí, entre discursos y brigadas, las autoridades de salud prometieron meterle mano dura al problema que cada año regresa como visita incómoda.
El operativo lo encabezan la Secretaría de Salud de Michoacán y la Secretaría de Salud de Jalisco, siguiendo el famoso plan nacional contra el dengue y otras enfermedades transmitidas por el mosquito. La idea es simple en papel: eliminar criaderos, fumigar y tratar de romperle el ciclo al bicho que se reproduce más rápido cuando sube la temperatura.
Las acciones van directo a lo básico, lo que ya todos sabemos pero pocos hacen constante: descacharrizar, tirar llantas viejas, vaciar cubetas, limpiar patios y azoteas. También habrá fumigación en zonas detectadas como focos rojos, con eso de la nebulización que deja la nube química flotando por las calles mientras la gente se pregunta si ahora sí va a pegarle al mosquito o si nomás es otra vuelta más al mismo cuento.
Porque siendo francos, el dengue no es nuevo y tampoco lo es la estrategia. Cada temporada se arma el mismo operativo, se repite el llamado a la ciudadanía y se insiste en que sin la participación de la banda no hay manera de contenerlo. Y ahí es donde muchas veces se atora todo: patios llenos de agua estancada, cacharros olvidados y una cultura de prevención que nomás no termina de cuajar.
Las autoridades aseguran que hay vigilancia epidemiológica activa en todo el estado, que se monitorean casos y que se capacita a la población para detectar síntomas como fiebre alta, dolor de cabeza, dolores musculares y manchas en la piel. También recomiendan no automedicarse y acudir al centro de salud, aunque más de uno sabe que llegar a consulta tampoco es tan sencillo como lo pintan.
Este esfuerzo coordinado entre estados busca cerrar el paso al dengue en la zona fronteriza, donde el movimiento de personas y las condiciones climáticas complican el panorama. Suena bien, pero la raza ya está curtida: sabe que estos arranques suelen ser vistosos, pero lo que de verdad hace falta es continuidad, seguimiento y recursos que no se queden a medio camino.
Al final, el mensaje vuelve a caer del mismo lado: si la gente no se pone las pilas en casa, el mosquito gana terreno. Aquí no hay magia ni atajos. O se limpia y se previene, o el dengue se mete hasta donde no lo llaman. Y cuando pega, pega duro.
