Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 11 septiembre 2026.– En Michoacán caben muchas voces, colores políticos, culturas y maneras de pensar, y eso fue parte del mensaje que el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla llevó al encuentro con las y los integrantes del Parlamento Juvenil 2026, jóvenes provenientes de distintas regiones del estado que llegaron con propuestas y reclamos bajo el brazo.
Durante la reunión, el mandatario destacó la pluralidad política y cultural de Michoacán y habló de algunos programas sociales impulsados durante su administración, entre ellos el apoyo dirigido a Familias Cuidadoras de Niñas y Niños con Cáncer, además de otras políticas públicas que, de acuerdo con lo expuesto, buscan atender distintas necesidades de la población.
También presumió que Michoacán es la única entidad del país que reconoce desde su Constitución la autonomía de las comunidades indígenas mediante el autogobierno, medida que calificó como una forma de saldar una deuda histórica con los pueblos originarios.
Desde la mirada del ciudadano, escuchar a los jóvenes siempre será necesario, pero la verdadera prueba está en lo que sucede después de las reuniones, los discursos y las fotografías. Porque una cosa es abrir el micrófono para que hablen y otra muy diferente es tomar en serio sus propuestas y convertirlas en acciones que puedan verse en las colonias, comunidades y municipios.
Durante el encuentro, Ramírez Bedolla escuchó los planteamientos de las y los jóvenes parlamentarios y los llamó a mantener la voz en alto en defensa de sus ideales y del bien común.
La reunión contó también con la presencia de las diputadas y diputados locales Giulianna Bugarini Torres, Sandra María Arreola Ruiz, Grecia Jennifer Aguilar Mercado, Conrado Paz Torres y Julieta García Zepeda, además de quienes integran el Parlamento Juvenil 2026.
Para la ciudadanía, que los jóvenes participen en política y en los asuntos públicos es una señal importante, sobre todo en un estado donde las nuevas generaciones tendrán que cargar con los problemas que hoy siguen pendientes: seguridad, empleo, educación, oportunidades y mejores condiciones de vida.
Así que el Parlamento Juvenil puede ser algo más que una ceremonia bonita si las voces que ahí se escucharon encuentran camino hacia las decisiones públicas. Porque los jóvenes no necesitan solamente que les presten el micrófono; necesitan que alguien se tome en serio lo que están diciendo cuando se apaga la cámara y termina el aplauso.
