PULSO MICHOACANO

Venezuela se estremece: dos sismos dejan muerte, caos y edificios colapsados

Por M. Ángel Villa Juárez

Morelia, Mich. 25 junio 2026.- Desde el otro lado del continente llegan imágenes que parecen sacadas de una pesadilla: edificios partidos, calles abiertas como si la tierra hubiera respirado con rabia y familias enteras buscando sobrevivientes entre los escombros. Venezuela vivió una tarde de terror tras dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron la región centro-norte del país con apenas segundos de diferencia.

En un ambiente de incertidumbre y emergencia, la presidenta encargada Delcy Rodríguez confirmó al cierre de la jornada un saldo preliminar de 32 personas muertas y alrededor de 700 heridas, aunque advirtió que las cifras podrían aumentar conforme avancen las labores de rescate, especialmente en el estado La Guaira, uno de los más golpeados por el desastre.

Desde la mirada ciudadana, lo ocurrido no es solo una cifra en un reporte internacional, sino la escena repetida del dolor cuando la tierra decide moverse sin aviso: casas convertidas en ruinas, hospitales saturados y ciudades enteras detenidas en cuestión de minutos.

Los movimientos telúricos ocurrieron a las 18:04 y 18:05 horas locales, con epicentro en el estado Carabobo, según reportes preliminares de servicios geológicos de Estados Unidos y Colombia. La poca separación entre ambos eventos aumentó el impacto destructivo, al tratarse de un fenómeno doble que dejó prácticamente sin reacción a miles de habitantes.

El país no enfrentaba un evento de esta magnitud desde el terremoto de 1967, cuando Caracas ya había vivido el derrumbe de edificios en zonas residenciales. Ahora, décadas después, la historia parece repetirse con una fuerza que volvió a poner al país en estado de emergencia.

Los testimonios recogidos desde la capital reflejan el miedo crudo de quienes lo vivieron en carne propia. Habitantes describieron el movimiento como una sacudida interminable, similar a estar flotando sobre olas violentas dentro de sus propias viviendas, sin posibilidad de comprender si lo que ocurría era el inicio o el final del desastre.

Con el paso de las horas, las autoridades confirmaron al menos 20 réplicas y daños extendidos en buena parte del territorio. La afectación no se limitó a un solo punto, sino que se dispersó en varias entidades, incluyendo Caracas, Miranda, Aragua, Falcón y La Guaira, donde se reportaron colapsos estructurales y afectaciones graves en infraestructura.

El gobierno decretó estado de emergencia nacional, suspendió actividades escolares y laborales no esenciales, y activó escuelas como centros de refugio y acopio para atender a las familias desplazadas. También se suspendieron servicios clave como el Metro de Caracas y el ferrocarril hacia Miranda, mientras hospitales y cuerpos de rescate trabajan bajo presión para atender a los heridos.

La infraestructura crítica también resultó afectada, incluyendo el aeropuerto internacional de Maiquetía, lo que complica aún más la llegada de ayuda y la movilidad en la zona más impactada.

Desde organismos internacionales como el Servicio Geológico de Estados Unidos se advirtió que el nivel de destrucción podría ser amplio y con un número de víctimas que podría escalar de forma significativa conforme avancen las evaluaciones, lo que pinta un panorama aún más duro para las próximas horas.

Diversos países y organismos internacionales ya han ofrecido apoyo humanitario, en un contexto donde la magnitud del desastre rebasa la capacidad inmediata de respuesta local.

Mientras tanto, en calles de Caracas y otras ciudades, la escena se repite: familias buscando a sus desaparecidos, rescatistas removiendo escombros con lo que tienen a la mano y una población que intenta entender cómo, en apenas dos sacudidas, su realidad quedó reducida a ruinas y silencio.