Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 09 marzo 2026.- En estos días donde el tema de las mujeres está en boca de todos, desde las calles hasta las aulas, una voz con historia dentro de la academia nicolaita levantó la mano para recordar algo que muchos olvidan: las mujeres también han hecho historia, aunque muchas veces no aparezcan en los libros.
La profesora decana Lupita Estrada Gamez ofreció la conferencia magistral “Mujer revolucionaria” ante estudiantes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, donde habló claro y sin rodeos sobre la importancia de visibilizar el papel de las mujeres en la historia.
El encuentro se realizó en el marco del Día Internacional de la Mujer y contó con la presencia de la rectora Yarabí Ávila González, así como de autoridades universitarias.
Ahí, frente a jóvenes de distintas facultades y preparatorias, la maestra recordó que muchas mujeres que participaron en momentos clave de la historia —como la Revolución Mexicana— entregaron su vida por el país sin recibir reconocimiento.
Estrada también compartió parte de su propia historia dentro del feminismo, recordando que fue la activista Concha Michel quien la acercó a ese movimiento desde temprana edad.
Desde la perspectiva del ciudadano que escucha estas historias, el mensaje cae como balde de realidad: muchas mujeres han estado en las luchas sociales, en las aulas y en la construcción del país, pero pocas veces se les da el lugar que merecen.
Durante su charla, la profesora también recordó que el 8 de marzo no es una fecha para flores ni felicitaciones, sino para recordar las luchas y tragedias que dieron origen a la conmemoración, como el incendio en una fábrica textil en Nueva York donde murieron trabajadoras que exigían mejores condiciones laborales.
Además, celebró que hoy México tenga a su primera presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, y que la Universidad Michoacana también esté encabezada por una mujer.
Por su parte, la rectora Yarabí Ávila coincidió en que visibilizar a las mujeres es clave para construir una universidad más justa, e invitó a las y los estudiantes a denunciar cualquier acto que vulnere sus derechos humanos dentro de la institución.
Al final, entre reflexiones y recuerdos de luchas estudiantiles de los años setenta, la profesora dejó un mensaje que resonó fuerte entre los jóvenes: el mejor homenaje a las mujeres no es el discurso, sino abrirles camino para que ocupen espacios, tomen decisiones y construyan un país más justo.
