Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 28 abril 2026.- Mientras muchas escuelas nomás se cuelgan medallas viejas y viven del recuerdo, en la Universidad Michoacana la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia decidió entrarle al examen serio y buscar nuevamente el aval de calidad educativa. La licenciatura está en proceso de reacreditación ante los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES).
Dicho en palabras de barrio: aquí no basta con decir “somos buenos”, hay que demostrarlo con papeles, resultados, aulas dignas y enseñanza que sí sirva para sacar profesionistas capaces de rifarse en el campo, en clínicas, en laboratorios y donde haga falta.
El director de la facultad, Manuel López Rodríguez, explicó que este procedimiento no es un simple trámite para llenar carpetas ni una visita de escritorio. Señaló que la revisión representa una oportunidad para fortalecer a toda la comunidad académica mediante procesos de mejora continua.
Y es que la raza ya está cansada de instituciones que presumen excelencia, pero tienen salones descuidados, equipo viejo o planes de estudio amarrados con alambre. Por eso, una evaluación externa sirve para poner las cartas sobre la mesa y ver qué funciona y qué anda cojeando.
Desde la facultad se informó que la reacreditación permitirá detectar fortalezas institucionales y también áreas de oportunidad, con la intención de mejorar la enseñanza, la infraestructura y los servicios para estudiantes.
No se trata, dijeron, de fingir que todo está perfecto. Al contrario: reconocer lo bueno, corregir lo malo y no hacerse pato. Esa debería ser la lógica en cualquier centro educativo que aspire a formar profesionistas serios.
La visita de representantes del CIEES se realizará próximamente, y será clave para determinar si la licenciatura mantiene los estándares requeridos. Para miles de jóvenes y sus familias, esto importa más de lo que parece, porque estudiar en un programa acreditado abre puertas laborales y da mayor confianza sobre la preparación recibida.
En tiempos donde abundan títulos de adorno y universidades de humo, que una institución pública se someta a evaluación siempre será mejor que vivir de la pura fama. Ahora falta que el esfuerzo no se quede en discurso y que las mejoras se noten donde más cuenta: en las aulas, los laboratorios y el futuro de los estudiantes.
