PULSO MICHOACANO

Le meten mano a la Casa de la Cultura; rescatan espacios olvidados para artistas morelianos

Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 27 abril 2026.- Después de años de desgaste, parches y abandono silencioso, la Casa de la Cultura de Morelia por fin recibió trabajos de mantenimiento y rehabilitación en varios de sus espacios, informó la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum).

El recinto, considerado uno de los más importantes para la formación artística en la entidad, arrastraba rezagos de décadas. Quienes lo frecuentan sabían bien que hacía falta meterle mano urgente: pisos vencidos, áreas deterioradas y zonas que sobrevivían más por cariño de maestros y alumnos que por inversión pública.

Entre las acciones realizadas se encuentra la restauración de duela en distintos salones, con lijado profesional, cambio de piezas dañadas y fumigación contra termitas, una bronca clásica en inmuebles viejos donde la madera ya venía pidiendo auxilio desde hace rato.

También se destinó inversión para rehabilitar el salón de danza folclórica y el espacio conocido como Guitarra 2, áreas clave donde a diario se forman niñas, niños, jóvenes y adultos que buscan aprender arte en una ciudad donde muchas veces sobran ganas y faltan espacios dignos.

El Auditorio 2 también recibió mejoras en su piso, mientras que el Salón Contemporáneo 1 fue intervenido para recuperar condiciones funcionales. A eso se sumó la reparación de la fuente del patio central, uno de los símbolos más reconocibles del inmueble, donde se atendieron fallas estructurales, hidráulicas y eléctricas.

Desde la visión ciudadana, estas obras no deberían verse como lujo, sino como obligación básica. La cultura suele ser la primera sacrificada en presupuestos y la última en ser reparada, pese a que en estos espacios se forman generaciones enteras lejos del ocio, la violencia y la desesperanza.

Morelia presume historia, cantera y tradición artística, pero los edificios culturales no se sostienen con puro discurso ni nostalgia. Necesitan lana, mantenimiento constante y respeto institucional.

Hoy la Casa de la Cultura respira un poco mejor. Ojalá no haya que esperar otras décadas para volver a verla atendida.