Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 20 mayo 2026.- En un estado donde muchas veces la tierra se explota a lo loco y primero se cava antes de preguntar permisos, ahora sí le pusieron freno a un banco de materiales pétreos en Múgica, luego de que autoridades ambientales detectaran que los responsables seguían trabajando sin cumplir las medidas necesarias para regularizar el daño ecológico.
La Procuraduría de Protección al Ambiente informó que el sitio fue clausurado después de que los encargados ignoraran durante meses varios requerimientos relacionados con impacto ambiental y aprovechamiento legal del terreno.
Según explicó la dependencia, anteriormente se les había pedido presentar un Estudio de Daño Ambiental y tramitar permisos básicos para operar conforme a la ley, entre ellos la licencia de aprovechamiento y la autorización en materia de impacto ambiental. Pero como los responsables se hicieron de la vista gorda y siguieron trabajando, la autoridad decidió meter sello de clausura hasta nuevo aviso.
En muchas regiones de Michoacán, este tipo de bancos de arena y grava suelen operar en medio de reclamos vecinales por polvo, daños al entorno y afectaciones a ríos o caminos, mientras las comunidades terminan respirando tierra y viendo cómo el paisaje cambia a punta de maquinaria pesada.
Además de la clausura, personal de la Proam también cayó al basurero municipal de Múgica para revisar si el lugar cumple con la famosa NOM-083-SEMARNAT-2003, esa norma que en papel debería evitar que los tiraderos terminen convertidos en focos de contaminación y enfermedades.
Durante la inspección revisaron si existe geomembrana, control de líquidos contaminantes y separación adecuada de residuos, porque en muchos municipios los basureros funcionan más como montañas improvisadas de basura que como sitios realmente preparados para manejar desperdicios.
La realidad es que para muchas comunidades el tema ambiental casi siempre llega tarde, cuando ya hay ríos contaminados, cerros pelones o terrenos dañados. Por eso vecinos de distintas regiones suelen reclamar que las inspecciones no solo aparezcan cuando el problema ya está encima, sino antes de que los negocios irregulares terminen dejando cicatrices permanentes en el entorno.
