POR M. ANGEL VILLA JUÁREZ
Morelia, Mich. 21 abril 2026.- Pos se puso caliente el ambiente político luego de que el Tribunal Electoral de Michoacán (TEEMich) desechó la denuncia presentada por la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, en contra del senador Gerardo Fernández Noroña, a quien acusó de presunta violencia política en razón de género.
La resolución fue aprobada por mayoría y no entró al fondo del asunto. Es decir, el tribunal no dijo si hubo o no agresión política contra la edil, sino que determinó que no tiene atribuciones legales para sancionar al legislador, y con eso mandó la queja al archivo.
El pleito nació por varios videos difundidos por Noroña en YouTube, donde, según la denuncia, lanzó expresiones ofensivas contra la presidenta municipal uruapense. En su momento, el Instituto Electoral de Michoacán (IEM) ya había dictado medidas cautelares para bajar ese contenido de plataformas.
Pero a la hora buena, el TEEMich se lavó las manos con el argumento de competencia jurídica. O sea, no discutieron si hubo violencia; dijeron simplemente “eso no nos toca”.
La reacción de Grecia Quiroz no tardó. Desde redes sociales expresó su “indignación total” y acusó que las instituciones prefieren ceder ante el poder y el miedo antes que proteger a las mujeres de la violencia machista.
Además, anunció que apelará la decisión, al considerar que el tribunal sí tenía facultades para resolver el caso y sentar postura sobre el fondo del conflicto.
La alcaldesa advirtió que este fallo puede dejar un precedente peligroso, sobre todo en momentos donde muchas mujeres en cargos públicos siguen denunciando ataques, descalificaciones y violencia política disfrazada de opinión.
Ahora el caso podría brincar a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), donde se definiría si el expediente revive y si se aclaran de una vez por todas las competencias legales en estos asuntos.
Mientras tanto, la percepción ciudadana vuelve a ser la misma de siempre: cuando el acusado tiene reflectores y peso político, los procesos se enredan más que cable viejo.
Y así sigue la novela nacional: unos alegan libertad de expresión, otras exigen respeto y justicia, y las instituciones nomás pasan la bolita.
