Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 18 mayo 2026.- La raza futbolera de la Nicolaita ya tiene otra cita con los nervios y la esperanza. El Atlético Morelia-UMSNH sigue vivo en la liguilla y ahora se medirá contra los Gorilas de Juanacatlán en unas semifinales donde ya no hay espacio para pestañear ni andar regalando balones.
Después de abrirse paso a puro gol y garra, los Zorros universitarios dieron otro brinco rumbo al sueño grande al instalarse entre los cuatro mejores equipos de la liguilla de filiales de la Liga TDP.
La serie arrancará el jueves 21 de mayo a las 7:30 de la noche en Juanacatlán, Jalisco, donde los michoacanos tendrán que rifarse en patio ajeno ante unos Gorilas que tampoco llegaron por casualidad. El agarrón definitivo será el domingo 24 de mayo al mediodía en el Estadio Universitario Hidalgo, mejor conocido entre la banda como “El Zorro Nicolaita”, donde se espera que la tribuna meta presión y haga pesar la localía.
Y razones para ilusionarse sí hay. El conjunto nicolaita terminó como líder del Grupo 11 con 52 puntos en la fase regular, números que no se consiguen por suerte: 17 triunfos, un empate y apenas dos derrotas, además de una ofensiva brava que clavó 66 goles y una defensa que recibió 24.
Ya en la fiesta grande, los universitarios no se han andado con medias tintas. Primero echaron fuera a Cimarrones de Sonora en dieciseisavos, luego tumbaron a Deportivo Zitácuaro en octavos y después dejaron en el camino a Tecos en cuartos.
Pero del otro lado tampoco hay rival blandito. Los Gorilas de Juanacatlán vienen del Grupo 13 y cerraron la temporada regular con 51 unidades, producto de 14 victorias, cinco empates y siete descalabros. En liguilla ya mandaron a casa a Gavilanes de Matamoros, FC Santiago y Tigres de Álica, así que llegan con colmillo y hambre de final.
El reglamento de la liga no deja espacio para cuentos: el pase se definirá por marcador global y, si la cosa queda empatada, el drama se resolverá desde los once pasos, ese rincón del futbol donde las piernas tiemblan y los héroes o villanos nacen en segundos.
Por lo pronto, en Morelia ya empieza a sentirse ese ambiente de cancha universitaria, tambores y porras improvisadas. Porque cuando un equipo del barrio y de la universidad se mete a semifinales, no nomás juega un club: juega el orgullo de toda una afición que todavía cree en los milagros futboleros.
