Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 18 mayo 2026.- Lo que para muchos parecía al principio una obra de relumbrón o simple atractivo turístico, terminó convirtiéndose en uno de los movimientos más comentados y utilizados por la raza en Uruapan. A tan solo un mes de haber arrancado operaciones, el teleférico ya superó los 515 mil usuarios, dejando claro que la gente sí le entró al nuevo sistema de transporte aéreo.
Desde su apertura el pasado 18 de abril, el llamado transporte por cable ha servido tanto para quienes buscan llegar más rápido a su trabajo como para familias enteras que se suben nomás por la experiencia de mirar la ciudad desde las alturas y echar la selfie obligada.
De acuerdo con cifras oficiales, durante este primer mes se han recaudado alrededor de 7.78 millones de pesos, de los cuales 6.4 millones se han ido directamente en gastos de operación, mantenimiento y consumo de energía eléctrica, porque mover cabinas colgadas sobre la ciudad tampoco sale barato.
Las autoridades estatales reconocieron que la demanda ha sido mucho mayor de la esperada. Y es que mientras unos lo usan para brincar el tráfico y ahorrar tiempo, otros lo ven como paseo dominguero, mezcla rara entre transporte público y atracción turística.
La secretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad, Gladyz Butanda Macías, informó que el promedio diario ronda los 18 mil pasajeros, aunque hubo días donde aquello parecía feria popular. El caso más pesado ocurrió el domingo 19 de abril, cuando más de 34 mil personas se subieron a las cabinas.
Las estaciones más concurridas son las ubicadas cerca del Hospital Regional, el Parque Nacional Barranca del Cupatizio y el Centro Histórico, puntos donde diariamente se revuelven estudiantes, trabajadores, turistas y curiosos que todavía no se acostumbran a ver el cable cruzando los cielos uruapenses.
También se dio a conocer que ya van más de 46 mil tarjetas vendidas para acceder al sistema, lo que refleja que muchos usuarios ya comenzaron a integrarlo a su rutina diaria.
Además, se anunció que próximamente se licitará un esquema de publicidad dentro del teleférico para generar ingresos extra que ayuden al mantenimiento del sistema y eviten que con el tiempo termine convertido en otro elefante blanco abandonado.
Por lo pronto, entre la emoción de unos y las dudas de otros, el teleférico sigue jalando gente todos los días y demostrando que en una ciudad acostumbrada al caos vial, la banda sí agradece cualquier alternativa que le ahorre tiempo, estrés y unas cuantas vueltas eternas por el tráfico.
