PULSO MICHOACANO

Entre globos y política: el Verde arma fiesta del Día del Niño en Morelia

Por M. Angel Villa Juárez
Morelia, Mich. 29 abril 2026.- En medio de colores, risas y uno que otro discurso disfrazado de buena onda, el Partido Verde en Michoacán se aventó su festejo del Día del Niño en Morelia, donde no faltaron los juegos, las sonrisas… y claro, el mensaje político bien acomodado entre globos y confeti.

La jornada se pintó como un evento familiar, con niñas y niños disfrutando actividades recreativas, dinámicas y momentos que —según los organizadores— buscan sembrar alegría y cercanía con la gente. Porque sí, en estos tiempos cualquier espacio sirve para acercarse al ciudadano, aunque sea entre brinca-brinca y bolsitas de dulces.

Desde el Verde destacaron que la felicidad de la niñez es el motor que impulsa su trabajo, una frase que suena bonita, pero que en la calle muchos toman con reserva, porque no es la primera vez que los partidos se cuelgan de fechas sensibles para ganar simpatía.

El evento también sirvió como escaparate para reforzar su presencia en la capital michoacana, con el clásico mensaje de que “ya llegaron” y que vienen con la bandera del bienestar y la cercanía. Eso sí, bien envuelto en ambiente festivo, porque así entra más suave.

Además, se anunció una transmisión en vivo del evento para este 30 de abril a las 5:00 de la tarde, buscando ampliar el alcance del festejo más allá del lugar físico, en una mezcla de celebración y promoción política que ya es costumbre.

En el discurso, el partido reiteró su postura de respaldo a las mujeres, intentando posicionarse como una opción cercana a distintos sectores sociales. Pero como siempre pasa, una cosa es lo que se dice en el micrófono y otra lo que la gente percibe en su día a día.

Porque mientras unos celebran con pastel y música, hay quienes no dejan de preguntarse si estos eventos realmente cambian algo o si nomás son parte del show político de temporada.

Al final, la niñez se llevó su rato de diversión, que ya es ganancia. Pero en el fondo queda esa sensación de que, en la política, hasta las fiestas más inocentes traen su cargamento de intención. Y eso, en el barrio, ya nadie lo pierde de vista.